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Apartaderos                                             
Regreso a la página Mérida     La Asomada     Puerto Nuevo    Mifafí    Laguna Mucubají
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Iglesia Plaza Bolívar Placa en la Plaza Bolívar Hotel Apartaderos
55 66 77  
Casas Casas Monumento a
La Loca Luz Caraballo
 


Descripción
Pueblo del Páramo de Mucuchíes, que divide su industria entre asuntos agrícolas y turismo. Realmente pienso que es un caserío, no tiene una estructura firme de pueblo. La Iglesia y la Plaza Bolívar son recientes (la iglesia se construyó en 1937). Tiene muchas posadas, pequeños restaurantes y algunos hoteles. Algunos muy pintorescos como el Hotel Apartaderos, donde me quedé por una noche con mis niños en diciembre 2005, a un costo de Bs 70 mil por una habitación doble. Lo puedo recomendar, es muy bonito, y tiene cabañas de estilo chalet suizo, algunas con jacuzzi!

Tengo una confusión, ya que estando allá vi una flecha que indicaba "San Isidro", como si fuera otro pueblo. Pero la placa en la Plaza Bolívar dice "San Isidro - Apartaderos", no sé si es una placa para 2 pueblos o si se trata de un pueblo con dos nombres. Pregunté por allí, pero no me supieron decir. Quizás sea como Altagracia en Zulia, que todo el mundo le dice "Los Puertos". Esto lo tomé de la página www.meridapreciosa.com  "Apartaderos es uno de los pueblos más hermosos del páramo merideño lleno de historia, tradiciones y leyendas. También es conocido como San Isidro de Apartaderos. Se encuentra a 58 kilómetros de la ciudad de Mérida en la carretera trasandina a una altura de 3.342 m.s.n.m y goza de un clima promedio de 6 °C". Es decir, que hay otra posibilidad: que se llame San Isidro de Apartaderos.

El acceso hasta allí es muy bueno por la carretera Transandina, entre San Rafael de Mucuchíes y El Pico Águila. Uno de los recorridos que más me gusta de todos los que hasta ahora he visto en Venezuela.

Lo más relevante para visitar por allí es el Observatorio del Centro de Investigaciones de Astronomía (CIDA), el cual aunque se ve en todo su esplendor desde Apartaderos, en realidad está en un caserío a unos kilómetros de allí llamado Hato del Llano. Vale la pena ir hasta allá, aunque los telescopios grandes (ubicados en la emblemáticas cúpulas) no están disponibles para el público, si no uno más pequeño. Por una módica suma (2 mil bolívares -dic. 2005) se puede hacer un recorrido guiado por las instalaciones con sus respectivas explicaciones.

Regresamos del Observatorio como a las 9 de la noche y al único que le dio mal de páramo fue a mi, quien tenía que manejar por la angosta carretera, oscurísima y con un profundo precipicio al lado, venía como a 10 Kms/h, trantando de silbar alguna canción (como Mis cosas favoritas de La Novicia Rebelde!) para que los niños no se asustaran. Pero llegué casi desmayado al hotel.

Muy cerca de la entrada a Apartaderos (viniendo de El Pico el Águila), hay un pequeño parquecito con um monumento a La Loca Luz Caraballo (foto 7), la del famoso poema de Andrés Eloy Blanco: De Chachopo a Apartaderos... La estatua es de estilo moderno, y acogedor el entorno. Hay muchos vendedores de recuerdos para turistas y chucherías, de esos que son difícil desprenderse, especialmente de los niñitos que por una colaboración le recitan a uno el famoso poema. El Monumento está a 3470 msnm.

Toponimia
Cuando uno va llegando a Apartaderos viniendo de El Pico Águila, puede ver que que los sembradíos están divididos por cercas de piedra como de un metro de alto, pensé que de allí el nombre. Pero leyendo el interesante libro Encantadores pueblos de Mérida de Marco Vinicio Salas, me encontré con que "apartaderos" toma el nombre de la depresión donde se encuentra, el Valle de Apartaderos. Y este valle se llama así por los caminos que el la época de la colonia se dirigían a Barinas y Trujillo, especialmente el llamado "Camino Real de los Españoles". La verdad es que la primera acepción de apartadero en el diccionario de la Real Academia (22ma edición) dice 1.
Lugar que sirve en los caminos y canales para que, apartándose las personas, las caballerías, los carruajes o los barcos, quede libre el paso.

Altura
3336 msnm (Medidos en la plaza Bolívar)

Ubicación en el mapa
C5
  N 08º 47,756'   W  70º 51,514  (En la plaza Bolívar)

Fecha de fotos
19. 12. 2005

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En las cercanías

La Asomada    (volver arriba)

Descripción
Caserío a 8 kilómetros del Pico Águila bajando hacia Mérida y a 6 kilómetros de Apartaderos. Consta de unas pocas casas y una muy curiosa capilla.

Altura
3611 msnm (Medidos en la capilla)

Ubicación
N 08º 49,637'  W 70º 51,469' (Medidos en la capilla) 

Fecha fotos
05.01.2008
 
 
La Asomada  

 

Puerto Nuevo   (volver arriba)

Descripión
Caserío a 9 kilómetros del Pico Águila bajando hacia Mérida y a 5 kilómetros de Apartaderos. Allí está la entrada de la vía que va hasta Llano del Hato y al Observatorio del Centro de Investigaciones de Astronomía (CIDA) a 5 kilómetros. El caserío tiene unas cuantas casas, algunas tiendas para turistas y una bien dotada escuela.

Altura
3500 msnm

Ubicación
N 08º 49,445'  W 70º 51,555' (Medidos en el aviso de llegada) 

Fecha fotos
05.01.2008
 
 
Puerto Nuevo  


Mifafí   (volver arriba)

Descripción
Entre Apartaderos y el Pico Águila (ahora llamado Collado del Cóndor) hay un lugar conocido como Mifafí, de allí sale una carretera para autos rústicos, para ciclistas de montaña y excursionistas que va a dar a Torondoy, pasando por el páramo de Piedras Blancas y el poblado de Mucumpís (1). A un par de kilómetros de la Transandina, hay una especie de santuario para cóndores llamado El Paraíso de los Cóndores. La carretera hasta ese sitio es asfaltada y sin ninguna dificultad para cualquier tipo de vehículo. Antes de llegar se ven montañas y montañas de piedras, grandes y chicas, que bien pareciera un escenario de una película del tipo Mad Max. El lugar consiste de una gran jaula (foto 2) donde se encuentran tres cóndores, siendo el más famoso el llamado Combatiente (foto 3), el cual cada cierto tiempo, cual ave amaestrada, da unas vueltas con las alas extendidas como si estuviera en un desfile de modas. Estos cóndores son mantenidos en cautiverio puesto que no se pueden valer por sí solos en la vida silvestre, sin embargo, sus crías son dejadas en libertad y algunas son rastreadas para estudiar su comportamiento.

Hay una caseta de información donde además de responder preguntas de los interesados, se proyecta un video sobre el programa de conservación de los cóndores. También hay una venta de recuerdos y dulces típicos. La entrada es gratis.

Altura
3650 msnm

Ubicación
N 08º 50,586'  W 70º 51,709'

Fecha fotos
07.01.2009

Nota
(1) Parte de este recorrido está descrito en Toma Alta - Mucumpís

 
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Entrada al Paraíso de los Cóndores Vista del lugar Combatiente  

 

Laguna de Mucubají   (volver arriba)
 
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Laguna de Mucubají, Panorámica Vista Vista
44 255 66 77
Campamento Turistas en el muelle Centro de Visitantes Germán en el museo


Descripción

Extraordinario lugar de los páramos andinos venezolanos. Para mi fue una muy grata sorpresa, muy diferente a mi anterior visita en 1981, donde sólo estaba la caseta del guardaparques a la entrada. Ahora hay un Centro de Visitantes (foto 6), estacionamiento, muelle y otras facilidades.

La vista desde la carretera que va desde la entrada hacia el Centro de Visitantes es simplemente magnífica (foto 1), provoca caminar y caminar. Yo me bajé de la camioneta al ver esa vista y comencé a subir al cerrito que tenía al lado para buscar una mejor vista, lo logré!, pero al bajar me vi en apuros por lo empinado y lo resbaladizo del suelo, y peor fue cuando llegué a la camioneta, puff, exhausto!, me pegó la altura (3650 msnm).

Creo que lo mejor es visitar la laguna en horas de la mañana, hay muchísima neblina en la tarde. Cuando hay neblina el lugar es algo tétrico (foto 5), pero cuando sale el sol se convierte en un lugar de ensueño, eso sí, bien frío! Me da la impresión de que este lugar es más frío que el Pico Águila, siempre paso el Pico en franela, es una tradición maracucha, aquí también lo hice pero estuve tentado a no salir de la camioneta (nunca no llevo abrigos, para obligarme a no romper la tradición). Hay personas que se atreven a acampar cerca allí (foto 4), en les aseguro que es bien sabroso!.

Se pueden hacer paseos y excursiones a otros lugares cercanos, también se alquilan caballos con baquianos (guías), para el momento de nuestra visita (junio 2009) las tarifas eran las siguientes La Laguna Negra Bs 20, Las Cascadas Bs 15, Vuelta corta al Mirador Bs 5. Desde allí también sale el camino para el Pico Mucuñuque (4760 msnm), Laguna Victoria y Laguna Los Patos.

El Centro de Visitantes es un lugar muy agradable, hay ventas de todo tipo de recuerdos, dulces y guarapos propios de Mérida. También hay un pequeño pero interesante museo, le di dos vueltas y a la segunda, una niñita andinita, de esas que tienen los cachetitos colorados me dice: ¿les tomo una foto con el cóndor?, ¿el cóndor? ¿cuál cóndor? le respondí con dos preguntas, ¡el que está encima de usted!, miré hacia el techo y efectivamente, allí estaba. Le dejé que me tomara la foto, me dio una información adicional y al ver que yo no me manifestaba, completó con ¿me podría dar una colaboración?, ¿cómo negarme?. Me pareció simpático uno de los rincones con una réplica de la cocina de una casa paramera, en la foto 7 estoy haciendo el aguaje de estar "echando un vistazo" a la sopa.

Para llegar allí
Desde Apartaderos hay que tomar la ruta que va hacia Santo Domingo y Barinas. Desde la estación de servicio hasta la entrada son unos 3 kilómetros, la carretera está muy buena. Frente a la entrada hay varias refresquerías y restaurantes.

Altura
3650 msnm

Ubicación
N 08º 48,116'  W 70º 49,602' (en la entrada)

Fecha fotos
27.06.2009


Anécdota: Subiendo al Pico Mucuñuque desde la Laguna de Mucubají

En enero de 1981, estando todavía en la universidad, organizamos un paseo para acampar en la Laguna de Mucubají y desde allí subir al Pico Mucuñuque, que con sus 4670 metros sobre el nivel del mar es uno de los más altos del país.

El grupo estaba formado por unas 17 personas entre muchachos y muchachas, todos de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo. Establecimos el campamento como a 300 metros más allá de donde está hoy el Centro de Visitantes. En esa época no había nada de infraestructura, quizás una caseta de guardaparques en la entrada. Estuvimos 4 días en los cuales salíamos a caminar por los alrededores, y buena parte del tiempo la invertíamos en preparar comida. Dado el frío y la neblina nos acostábamos temprano, a eso de las 8 de la noche. Era terrible porque en el espacio reducido de las carpas era poco lo que se podía hacer, algunos jugaban cartas, otros mataban el tiempo contando cuentos o anécdotas y así, pero nunca lográbamos encontrar qué hacer más allá de las 10 de la noche, si no intentar dormir. Pero a pesar del cansancio, no era fácil entregarse a los brazos de Morfeo. Varias noches ocurrió que luego de pasar mucho rato sin que se sintiera nada en las carpas, y cuando parecía que ya iba a amanecer, alguien pregunta en voz alta ¿qué hora es? y alguien responde: no lo van a creer, ¡apenas son las 11 de la noche!.  Entonces se escuchaban gritos como Noooo!!!, no digan la hora que es peor, estas noches son interminables... ¡Era realmente una tortura pasar una noche así, dígame para ir a orinar, o si a alguien le daba mal de altura! Pero en todo caso, el balance fue muy positivo, es una experiencia que espero volver a tener.

El último día muy temprano en la mañana, a las 4 am, nos levantamos todos con el firme propósito de coronar el Mucuñuque. Mi hermano Jorge, quien era montañista y ya había este recorrido, fue nuestro guía. A las 5 am ya estábamos todos en camino, y a eso de las 7 am ya 5 de nuestros compañeros habían abandonado. Me acuerdo que una de las muchachas "metió la pata" en una especie de trampa de barro en el camino, se le enterró la pierna izquierda hasta la rodilla, no la podía sacar, y después de un gran esfuerzo salió, pero el zapato quedó allá abajo, nos dio mucha risa la escena, por supuesto la ayudamos con su problema, nos costó algo, pero lo sacamos. En una de esas pasamos a un lado de la famosa Laguna Negra, hasta ahora no había sido muy fuerte el camino. Luego comenzó la penosa ascensión, un par de horas más tarde ya sólo quedábamos unos 7. Subíamos y subíamos, en una de esas vi una de las vistas que más me gustaba ver cada vez que subía a un lugar alto, el mar de nubes hacia abajo (también se ve cuando uno vuela en avión). Ya para mi haber llegado a este punto era suficiente, habíamos sobre pasado los 4300 metros sobre el nivel del mar y sólo quedábamos 3, Armando Bermúdez, mi hermano Jorge Montero y yo. Estaba tan cansado que les dije que siguieran ellos, que yo me iba a devolver. Jorge me decía, ¡no vale, falta poco, la cumbre está después de aquella roca! ¡Ánimo!, me convencieron y seguí adelante. 15 minutos más tarde, la misma escena, pero por supuesto, más dramática...! ¡Dale, dale que ya falta poco, no vas a tirar la toalla aquí estando tan cerca! Cada vez era más difícil convencerme. Seguimos subiendo, ya todo eran puras piedras, no había ningún camino, sólo pequeños hitos de piedra que mostraban el camino a seguir. De pronto Jorge suelta aquella terrible sentencia: no estoy seguro si es hacia la izquierda o hacia la derecha, es que la vez que vine todo esto estaba lleno de nieve y así como está (sin nieve) no lo reconozco bien. Puff, eso fue suficiente para no querer caminar más, yo no iba a malgastar los pocos micro ergios que me quedaban de energía para continuar por un camino errado, nada ni nadie me iba a mover de allí. Armando dice, voy a seguir por la izquierda, pasó por detrás de una gran piedra y no lo vimos más, pero 15 segundos después de haber salido dice, hablando en voz alta pero sin gritar, ¡epa, vengan, aquí es, estoy en la cima, hay una placa donde indica la altura y un cuaderno dentro de una bolsa plástica donde están anotados los nombre de los que han coronado. Estaba escuchando a Armando que ya estaba en la cima, creo que no estaba ni a 4 metros de distancia, a 15 segundos caminando, a una inclinación mínima, pues, ni sabiendo todos esos datos me animé a seguir, estaba tirado en la dura roca, boca arriba, mirando pasar las nubes, completamente exhausto, no quería mover  ni el dedo meñique, ni hablar, nada!. Jorge intentó convencerme, pero esta vez no lo logró. Esperamos a Armando y cuando ya íbamos a regresar, tampoco quería dejar mi letargo, vamos Germán, párate, hay que bajar ya, son casi las 3 de la tarde y pronto va a bajar la neblina y no vamos a ver nada, nos podemos perder, me decía Jorge. Sigan ustedes, yo lo alcanzo después, no importa si me pierdo, ¡sólo tengo que bajar y ya! les decía. Me sentía muy pesado, no podía moverme, sentía un gran alivio quedándome así, inerte. Así fue como entendí lo que es no importarle a uno nada, nunca había estado tan agotado. Por fin me levantaron y casi arrastrado comenzamos el retorno. Ya casi de noche llegamos al campamento, los demás compañeros estaban muy tranquilos, sentados cenando y echando chistes, yo como pude me tiré dentro de mi carpa y no supe nada más hasta el otro día!

 

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Grupo excursionistas
Universidad Rafael Urdaneta
Grupo excursionistas
Universidad Rafael Urdaneta
   

Fecha fotos
Enero 1981 (Cortesía de José Salas)

Foto 1: Sentados al frente de izquierda a derecha: Leonardo Marzol, Carla Merea, Nelson Hidalgo, Stella Di Filippo, Germán Montero (con el morral rojo), Gianluca Alfani, José Salas (también con el morral rojo).
Entre la fila de atrás y la de adelante: Jorge Stefan (con el sombrero y camisa de rayas marrones) y la catirita no me acuerdo su nombre pero estudiaba psicología.
En la fila de atrás: Salvador (con la boina, no me acuerdo su apellido), Armando Bermúdez, Bernardo Villegas, Wilfredo Rincón, Eddy Meléndez, Juan Baglieri y Mayela Landaeta. También estaba mi hermano Jorge Montero, pero no sale porque él fue quien tomó la foto.

Foto 2: Al frente: José Salas y Gianluca Alfani. Detrás: Armando Bermúdez, Nelson Hidalgo, Eddy Meléndez y Jorge Montero.
 

Germán Montero Alcalá, Septiembre 2009

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