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Zapara
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Mi mamá en Zapara (1934) Salida de Los Andes Yacht Club Boya T-38 en el canal Tanquero
55 66 77 88
Muelle Muelle Bote y redes de pescadores Plaza
99 1010 1111 1212
Calle central Camino a la playa Camino a la playa El Torreón de Santa Rosa
1313 1414 1515  
Playa Nativos zapareños Pescador y camaronero  


Antes de llegar
Desde pequeño había querido visitar esta isla, la cual resultó ser algo diferente a lo que me había imaginado. Siempre creí que Zapara era una isla sin población, donde sólo habían dunas y una que otra casa temporal de pescadores, ¡y esto fue así hasta el momento en que por fin llegué!, ¡qué equivocado estaba!. Esa imagen de la isla quizás se me formó por haber visto la fotografía (foto 1) de mi mamá, mi abuela y tres de sus hermanas (mis tías) en una paseo que hicieron en 1934, siempre me dijeron Zapara son sólo médanos y playa. Una vez más queda comprobado que muchos mitos se eliminan viajando.
Por fin en octubre 2009, y por la gentileza de mi amigo José Salas Schumacher, pude hacer este viaje. Salimos con mis hijos y una de sus hijas desde el muelle de Los Andes Yacht Club (siempre me ha parecido extraño ese nombre para una marina) (foto 2). Tomamos rumbo hacia el norte por el canal de la Barra del Lago de Maracaibo, el lago en au entrada es muy poco profundo y para que los grandes barcos puedan pasar se tuvo que hacer un gran dragado el cual es mantenido por el Instituto Nacional de Canalizaciones. En el recorrido se ven las boyas (foto 3) sirven para  marcar el paso y de descanso para los pelícanos o buchones, en todas las boyas que vimos estaban algunas de estas aves marinas. La foto 4 muestra uno de estos grandes tanqueros, el Eternal Diligence, de bandera panameña haciendo uso del canal. El viaje duró algo así como una hora.

Descripción
Lo primero que vimos fue unos restos de un buque encallado, todo oxidado. También unas chozas de pescadores, hasta ahora todo me parecía según lo que esperaba, cuando de pronto apareció el muelle, y muchas casas, un restaurante, una plaza, par de capillas... ¡un verdadero pueblo!. José tuvo que tener mucho cuidado ya que por allí es muy poco profundo, diría que menos de un metro, con la marea baja hay problemas para llegar al muelle (foto 5).
Desembarcamos, lo primero que vimos es un aviso de Corpozulia dando la bienvenida diciendo que Somos el Caribe insular, y a un lado otro que decía Benposta Zapara, ese "Benposta" me sonó como a portugués. Resulta que se trata de una institución fundada por un sacerdote gallego llamado Jesús César Silva en Ourense, en 1956 y tiene como objetivo el cuidado de niños con problemas o en situación de abandono. Hay una de estas casas en la isla, pero parece que funciona en temporadas.
Luego vimos un tanque de agua en cuyas paredes el pintor Johnny Espina realizó un homenaje al cacique Nigale. Además de pintar el rostro del personaje y escenas de su lucha contra los invasores españoles, también hay algunos poemas como el siguiente de Julio Parra Este poema me sale, para decirle a la gente, que nuestra sangre es descendiente, de los indios ancestrales, del Gran Cacique Nigale, que en esta tierra luchara, contra el español peleara, para defender su tierra, toda esta historia encierra, en la isla de Zapara. Este indio dio la cara, donde a su tribu perdió, y él prisionero quedó, perdió lo que un día soñara, y el español se adueñara, de estas tierras naturales y al Gran Cacique Nigale, se lo llevan de Zapara, y en Maracaibo expirara, en manos de criminales.
Es una isla de pescadores, tal como lo evidencian las muchas lanchas que se ven en las orillas (foto 7), también sacan camarones (foto 15) al igual que por toda esta zona del norte del estados Zulia.
Hay dos capillas frente a la más grande hay una placita la cual pretendió ser una plaza Bolívar, ¡pero nunca fue terminada!, he visto unas cuantos casos similares en otros pueblos, se comienzan los proyectos, pero quedan a medio camino y si los terminan, al poco tiempo se pierden por falta de mantenimiento adecuado.
La escuela se ve muy bien, nueva y en buen estado. Me dijeron que habían dos plantas eléctricas para el alumbrado y de uso en las casas de los habitantes. Desde el centro de la aldea sale un camino hecho hará unos cuatro años que pasa por el Torreón de Santa Rosa y llega hasta la playa (fotos 9 y 10). Este camino es una gran bendición, me imagino la dificultad de caminar por allí en esa arena caliente, descalzo o en chancletas, ¡una tortura!.

Quizás lo más interesante del pueblo, al menos desde el punto de vista histórico, se el llamado Torreón de Santa Rosa o Torreón de Zapara (fotos 11 y 12). Esta atalaya formaba parte del sistema de vigilancia y defensa de la entrada al Lago de Maracaibo, conformada por el Castillo de San Carlos, el Torreón de Zapara y el Torreón de Santo Cristo de Barboza (no pregunté si aun existe, pero está o estaba en la vecina isla de Barboza al este de Zapara). Pareciera que primero se hizo este torreón y luego el Castillo de San Carlos, construido en el siglo XVII. Esto lo digo porque el decreto de la Asamblea Legislativa del Estado Zulia, del 21 de marzo de 1917, donde se establecían los símbolos del Estado en el párrafo donde se describía el escudo y específicamente en lo referente a la torre sobre el cuartel amarillo que representa al Castillo de San Carlos decía ... primero en la isla de Zapara y luego en San Carlos... (1). En todo caso, se usaron originalmente para defender a Maracaibo y las poblaciones lago adentro de los ataques de los piratas. Me preguntaba si el torreón es una torre de vigilancia, ¿por qué la hicieron tan apartado de la playa?, resulta que para el siglo XVII la isla no tenía exactamente la forma que tiene hoy en día, en aquel entonces el mar llegaba hasta muy cerca de donde se encuentra esta construcción. El torreón no es muy grande, al menos lo que hoy se puede ver, actualmente no hay nada dentro de este cilindro, supongo que habrían pisos de madera para poder mantener a los vigilantes en la parte superior. A un lado hay un par de cañones que según una tablilla colocada en una de las paredes fueron recuperados de su abandono por estudiantes de la Escuela de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Zulia en 1997.

Siguiendo el sinuoso camino de cemento y piedra, se llega a la playa. El Torreón está más o menos a mitad de camino entre el pueblo y la orilla del mar. La playa norte, mide unos 8 kilómetros, sin embargo, al llegar allí por el camino, se como si fuera infinita por ambos lados la foto 13 muestra la vista hacia el oeste, pero hacia el este es igual, en cierta forma se parece a Caimare Chico pero sin gente. Una de las bondades de esta isla, al menos por ahora, es que no es muy visitada y da una sensación de paz y tranquilidad. Me parecieron muy agradables las aguas de esta playa, las cuales no son cristalinas dado el constante movimiento de olas. La foto 14 muestra a unos zapareños caminando por la orilla.

En el extremo oeste hay un rompeolas o una barrera artificial de piedras de 2 kilómetros de longitud y hacia el sur-este, hay manglares que forman parte de la Refugio de Fauna Silvestre Ciénaga de los Olivitos.

Quizás lo que más me atrajo a la isla fueron las famosas dunas, casi todas las fotos que he visto de la isla o son del Torreón o son de las dunas, y quién sabe por qué se nos olvidó ir, las vimos de lejos nada más. ¡Queda pendiente!

Algo de historia
La isla de Zapara estuvo habitada por la etnia Añú y a la tribu que residía allí se les llamó "los zaparas", vivían de la pesca y la sal. Con la llegada de los españoles su vida, como la de casi todos los primigenios habitantes de América se vio altamente afectada. Dada su ubicación, a la entrada del Lago de Maracaibo, los lugareños fueron utilizados por los españoles como guías para el paso de las embarcaciones europeas que se dirigían hacia Maracaibo y las poblaciones al sur del lago.
Los zaparas eran tratados prácticamente como esclavos por los españoles, y uno de los nativos, Nigale, que había aprendido el idioma de los invasores y que llegó a "trabajar" con el propio Alonso Pacheco, el fundador de la segunda Maracaibo (Ciudad Rodrigo). Como consecuencia de los maltratos hacia él y su gente, se fugó y organizó la resistencia contra los europeos.
La lucha fuerte comenzó en 1598 atacando a los barcos que entraban por la barra con bastimentos y demás mercancías que se comerciaban entre Europa y Maracaibo, Gibraltar, Mérida, Trujillo y hasta la Nueva Granada. Siendo así las cosas, los habitantes de estas poblaciones pidieron ayuda al para entonces Gobernador y Capitán General de Venezuela, Gonzalo de Piña Ludueña (fundador de Gibraltar) y quien logró someter a los rebeldes. La situación se calmó hasta que en 1606, Nigale logra organizar un frente unido de ataque con los zaparas, quiriquires, toas, misoas, aliles, arubáes y otros. Con éxito lograron destruir puertos españoles en las orillas del lago, tomar barcos e incluso atacar a Maracaibo, cuyo Cabildo construyó toda un muro para protegerse de los embates de los indios. En 1607 el Gobernador y Capitán General de Venezuela, Sancho de Alquiza, nombra al Capitán Juan Pacheco Maldonado (vecino de Trujillo e hijo de Alonso Pacheco, fundador de la segunda Maracaibo) (Juan Pacheco fue fundador del pueblo de Bolivia en el estado Trujillo) para aplacar la insurgencia de los indios comandados por Nigale. Pacheco partió del puerto de Moporo, hacia Nueva Zamora (la segunda Maracaibo). Juan Pacheco conocía a Nigale, pues había trabajado con su padre, y engañándolo, haciéndole creer que iba como amigo y como queriendo recordar los viejos tiempos llega a Zapara desde la laguna Oribor (hoy Los Olivitos), donde es recibido por Nigale de buenas maneras sin saber que le esperaba una trampa. Así es capturado Nigale y llevado a Nueva Zamora donde es expuesto al escarnio público y ahorcado el 26 de junio de 1607. Terminando así el último foco de resistencia indígena.

Zapara, junto a San Carlos y la isla de Barboza, se convierten en el centro de vigilancia y protección contra los piratas británicos, holandeses y franceses que infestaban el Caribe en los siglos XVII y XVIII. El Torreón fue terminado en 1684 (2), en algunas partes he leído que era un castillo, hasta lo llamaban el Castillo de Santa Rosa de Zapara, conversando con uno de los isleño me dijo que actualmente el castillo está enterrado y que el torreón es una ¡partecita del mismo!, esto no hasta ahora no lo he podido corroborar. Al parecer estuvo en servicio unos doce años (3).

El obispo Mariano Martí visitó la isla el 4 de febrero de 1774 (4).

Toponimia
La palabra "zapara" incluye la partícula para que significa "mar" (ver toponimia de Paraguaipoa), falta ver que siginifica za.

Altura
Nivel del mar

Ubicación
N 10º 59'   W  71º 34'
Municipio Insular Padilla, Parroquia Monagas.

Población
475 habitantes (INE 2001)

Fecha fotos
18.10.2009

Pueblos cercanos
San Carlos (Isla) (4 km vía marítima)
El Toro, Isla de Toas (8 km vía marítima)
San Rafael del Moján (18 km vía marítima)
 
Equipo viajero
En la foto abajo, de izquierda a derecha: José Salas Schumacher, Emma Salas, Raquel Montero, Sebastián Montero, Samuel Montero y Germán Montero Alcalá.

 
     
Equipo viajero      

Referencias
(1) OCANDO YAMARTE, Gustavo. Historia del Zulia. Gustavo Ocando Yamarte, Caracas, 1986. p. 397.
(2) (3) http://isladetoaspadilla.blogspot.com/2009/08/nigale-el-heroe-del-pueblo-anu-el.html
(4) CHIOSSONE, Tulio. Diccionario Toponímico de Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas 1991. p. 365.
      Nota: En el libro dice 1776, pero realmente fue en 1774.

 

Germán Montero Alcalá, Enero 2010
 

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